ARGENTINA

Oraciones de Consolacion

El que habita al abrigo del Altísimo

El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.
Salmos 91:1

¿Sabrá el inmenso árbol del brote pequeño que ha nacido en su base? La foto de la portada nos habla de la relación entre lo grande y lo pequeño, entre el Señor y nuestra vida. En ocasiones nos parece que lo inmenso no se entera de lo que sin estridencias sucede a su lado. Podemos pensar que el Señor está demasiado ocupado con tragedias mundiales, con clamores que suben hasta él desde lugares de espanto o simplemente con alguien que padece más que lo que nos toca vivir a nosotros. Vientos poderosos sacuden su copa arriba ¿mirará hacia abajo al lugar donde estamos? Sus ramas crujen amenazantes ¿se interesará por nuestras hojas frágiles? Es entonces cuando sentimos que él es tan grande y nosotros tan pequeños.

Sin embargo esa inmensidad de Dios incluye la capacidad de oír hasta la voz más tenue. Puede ser que nuestra voz sea débil, o que no encuentre las palabras adecuadas. Quizás no está entrenada en la oración y nos preguntamos si el Señor querrá escucharnos ahora que recurrimos a él porque nos sentimos mal. Y nos decimos a nosotros mismos: si cuando estábamos bien lo hemos relegado de nuestra vida por tanto tiempo ¿me recibirá ahora cuando toque a su puerta?

Pero hay también un mensaje secreto y hermoso en esa imagen. Y es que nos revela que quien hace crecer ese pequeño brote es el árbol mismo. Es el árbol el que da esperanza a ese testimonio de vida que crece a su sombra. Al contemplar la lámina debemos recordar que si estamos aquí es porque el Señor nos ha dado un día más de vida y tiene mucho todavía para darnos. Sepamos que ese hermoso y fuerte árbol está para protegernos y cuidarnos. Se yergue con poder desde sus raíces para que sepamos que no debemos temer ni al presente ni al futuro, porque él estará junto a nosotros siempre.

Pablo R. Andiñach